Pienso casa, digo silla es la continuación de nuestro último trabajo conjunto Kopfkino, donde encarnábamos cuerpos cinematográficos femeninos para cuestionar la influencia de la ficción en la construcción de nuestra identidad. En esta ocasión nos centramos en las experiencias de las visionarias de la Edad Mediana para confrontarnos con lo que significa la creencia en nuestro mundo desacralizado.

¿Qué es la experiencia visionaria y cómo se podría traducir en el mundo contemporáneo? En esta era de las imágenes muertas, ¿qué valor tiene la imaginación?

Nuestro trabajo gira alrededor del potencial de la fe y de la entrega total para disparar la mente del espectador. Visiones proféticas, hipnosis catárticas, danzas anacrónicas, canciones del más allá… Miramos al pasado para recuperar algo que hemos perdido en este tiempo póstumo que es nuestro presente.